La presidenta Michelle Bachelet, que el jueves entrega su cargo a Sebastián Piñera, llega con 84% de popularidad al final de un mandato complicadísimo de cuatro años, donde debió capear la crisis financiera y especialmente un devastador terremoto que arrasó dos regiones en Chile.
Esta médica pediatra deja la presidencia en lo más alto de una popularidad que, paradójicamente, cayó en la época de la bonanza y luego trepó vertiginosamente cuando la crisis económica apretó a Chile.
Todo el inicio de su gobierno se vio marcado por una bonanza económica que le causó más problemas que beneficios: Bachelet se mantuvo en una disciplina fiscal para las vacas flacas, y cuando la crisis llegó a finales del 2008, Chile estaba preparado.
Crecimiento negativo, caída en las exportaciones... todos los índices caían menos la popularidad, que llegó a 81% a fiinales de 2009.
Y 12 días antes de dejar el cargo, un terremoto y un tsunami marcaron el final de su período. Pero, aun así, su popularidad se mantuvo intacta, según un sondeo publicado ayer por la empresa Adimark.